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Después de la resaca de haberme leído y, todo sea dicho, disfrutar con imaginarme y visualizar la aplicación de las enseñanzas de practicidad de Sun Tzu aplicadas a nuestros días, y llegar a la conclusión de que el general chino duraría un telediario en cualquier empresa de hoy en día, entro en la duda de que libro leerme, analizar, intentar saborear si se deja, y llegar a las conclusiones que me pida el cuerpo.

Mi primera intención era analizar un libro llamado “Como la vida imita al ajedrez” que ya me leí, escrito por un campeón del mundo de ajedrez llamado Gary Kasparov. En este libro se  muestra, más o menos, como toda la preparación y actitudes necesarias para triunfar en una partida de ajedrez son las mismas que se necesitan para triunfar en cualquier otro aspecto de la vida, incluido especialmente el mundo empresarial. Pero como tengo la sensación de que quedaría como muy “ateo” en las nuevas ideas de gestión empresarial sino me leyera un libro referenciado directamente a este mundo, pues… he optado por dirigirme a la “lista”. Hay que reconocer, que de la “lista de libros sobre la gestión de empresas felices”, con leer el título de alguno de ellos, ya se me estaba torciendo el morro, en plan como cuando sabes que alguien te va a contar un chiste muy malo, así que, a pesar de que no sé porque estigma interno difícilmente calificable me gustan más los chistes muy malos, que los simplemente buenos, debe ser mi tendencia a valorar el contexto del chiste, incluido el que lo cuenta, más que el fondo, no me he decidido por elegir ningún libro “tuercemorros”. En definitiva, he optado por leerme uno que realmente me vino a mí en la FNAC, cual rayo a Saulo, ya que estaba de compra de libros y vi un libro finito, con una portada de un hombre o mujer tirándose de un paracaídas, con un precio barato y con un nombre pegadizo, por lo menos en la práctica, porque me recordó que estaba en la lista de libros a elegir.

Vamos para allá, el libro elegido es “Nomiedo” de Pilar Jericó.

El libro es “ligero”, rápido de leer y con ideas claras y más o menos bien estructuradas. Como mi intención no es la de realizar un sesudo análisis del libro, sacando la idea a la que creo que quiere llegar la autora en cada párrafo, etc., etc., voy a dar las sensaciones, subjetivas por supuesto, que me ha dejado el libro de una forma general, sin entrar en cirugía fina, que en el fondo creo que no deja de ser una forma de copiar el libro, practicando mas mecanografía que sacando algo en claro del libro. Y precisamente, últimamente no estoy sobrado de tiempo para perderlo.

Una vez leído el libro en su totalidad del tirón, mi primera interpretación es que es un libro de autoayuda en toda regla. El título es perfecto desde un punto de vista comercial: llamativo, apelando a un sentimiento no devaluado, el miedo está muy bien visto, y asociándolo al mundo empresarial. La verdad es que creo que el libro se podría haber llamado igual, sin modificar mucho su contenido, en vez de con la coletilla: “en la empresa” se podía haber cambiado por en la luna, en una cita, o en cualquier circunstancia. En definitiva, sin parecerme bien o mal, me parece un libro de autoayuda individual teledirigido al mundo de la empresa, que por lo que he visto en la FNAC, es el vivero de mayor germinación editorial en estos momentos.

El libro a lo largo de todo su recorrido tiende a la idea central recurrente, de una forma u otra, de lo perjudicial que es el miedo en el mundo empresarial. Miedo provocado en definitiva por una estructura rígida y “acomplejada”, educada en ideas de imposición como guía a seguir para obtener un éxito basado en el ferreo control de todos los ámbitos del proceso empresarial en el que intervengan personas.  

Este miedo se va trasladando a través de la línea jerárquica, de arriba hacia abajo, teniendo como línea de administración común a todos los niveles, el provocar una inseguridad y tensión en cada de los sujetos pertenecientes a cada estructura, lo que hace que el conjunto de la empresa tenga una tensión máxima, con la idea general final de que así se aumenta la productividad personal, y por ende general.

La autora, frente a este modelo, propone unos protocolos de dirección empresarial totalmente contrapuestos, en el que, desde el nivel jerárquico mas alto, se guie a un trabajo en busca del compromiso, en la capacidad de tomar decisiones sin miedo al fracaso, en el que cada elemento de la organización se tenga en la máxima autoestima posible dentro de un entorno definido por el alto grado de comunicación, de coherencia y de sentirse, y ser reconocido, como partícipe del éxito de un equipo.

En definitiva, el individuo dentro de la empresa ya no es un simple pincel que cumple una misión específica impuesta, y al que no se le permite, ya no solo salirse de esa función, sino ni siquiera plantearse dar su opinión sobre ningún aspecto de la obra, sino que pasa a ser un pintor, que puede dar opinión sobre texturas en pro de la mejora final de un cuadro. Todo esto queda resumido en la idea de que hay que dejar hacer, una vez marcadas unas directrices más o menos generales.

En definitiva, el tema a tratar es la eterna dicotomía entre el bien o el mal, el blanco o el negro, etc., extrapolando, en este caso, al mundo empresarial la elección entre una gestión basada en un control militar y en unos protocolos, sin posibilidad de interpretación o ,por otra parte, la gestión mediante la implantación de un sistema donde, una vez marcadas unas pautas y guías a seguir, se deje libertad, aprovechando el “talento” y “responsabilidad” individual, para la consecución de unos resultados, garantizándose de este modo el resultado más eficiente posible.

Para no divagar más, resumo. El libro es entretenido de leer y tiene el tamaño justo: más hubiera tendido a la divagación y a la sobreexplotación de frases históricas para tratar el tema.

Quizás lo más interesante son la asociación del miedo, desde un análisis puramente fisiológico y sus efectos en la empresa, aunque repito, podría generalizarse a cualquier otro ámbito. En el fondo somos animales  que, aunque nos creamos el zenit del universo, no pasamos de ser la primera evolución de nuestros congéneres que iban saltando de rama en rama buscando plátanos, por lo que quizás lo más sensato y práctico es analizar estos temas empresariales, como todos, por lo menos en el estadio que nos toca vivir, desde un punto fisiológico marcado por envidias, miedos, egoísmo, complejos o avaricia, en el fondo pulsiones, mejor que desde un punto de vista racional en el que la gente se conforma con lo que tiene, pensando en el bien del grupo, en el del departamento, en el de la empresa, en el del mundo… Dejémoslo en que, hasta que salga el homo sampiens II, cada persona piensa exactamente, ni más ni menos, en lo mejor para él, y que como mucho acepta, y a regañadientes, que “el bien común” es satisfactorio para él como individuo siempre que por lo menos el este igual de beneficiado que la media.

Se podría analizar el libro, bueno, más que el libro el tema tratado, durante 20.000 divagantes libros más, cosa que la FNAC y la Casa del Libro seguramente  agradecerían, pero creo que la mejor conclusión sobre la teoría del miedo en le empresa, esta resumida en una frase de este libro en la página 126, lo sé, sacada de contexto, pero me parece un resumen perfecto:

  “Sin embargo las palabras son muy bonitas, pero la realidad es otra.”

Amén.

En definitiva, no veo muchas diferencias entre el entorno empresarial actual y el mundo militar y social existente en china unos pocos siglos a.C, por lo menos en los objetivos finales del juego. En lo que si veo diferencia es en los estrategas que mueven las piezas. El estratega empresarial mueve las piezas lo más rápido posible, como si se tratará de partidas rápidas, intentando aparentar que es un sabio mediante poses de gran estratega, vendiéndose con un marketing personal agresivo, donde no va a tener que demostrar que sabe de empresas mientras la gente este cegada por sus porte, por cómo se vende o por el temor que inspira.

El estratega empresarial actual, sea quien sea, gestione lo que gestione, es un genio por definición, porque no se equivoca. Si algo sale mal, nunca será por su culpa, será por un mundo globalizado descontrolado que no sigue la optimización de la  estrategia beneficiosa para todos que él, únicamente, es capaz de lleva a cabo.

Por supuesto, si sus ideas, por un casual, salen bien el mérito es absolutamente suyo, aunque seguramente sea del último becario que ha llegado a la empresa.

Sun Tzu parte el juego con los mismos objetivos finales, ganar, y ganar a toda costa. El problema que el ganar para Sun Tzu no es aparentar, ni solventar sus problemas de autoestima a base de crearse una imagen de lider vacio y  basado en el cartón piedra, a la imagen de un “lider” empresarial, como si alguien supiera que es eso, sino lo que quiere el general chino es ganar con inteligencia, a base de lógica y con el objetivo de optimización de los medios para que la suma sea mayor que las partes por separado, sin especular, y sin daños colaterales. Mira, observa, reflexiona, piensa, analiza y, si el enemigo sigue ahí, ataca.

La pregunta que me surge, es cuánto duraría un Sun Tzu a cargo de una multinacional en nuestra época con su gestión de la estrategia… mucho me temo que saldría corriendo en cuanto viera cuanta demagogia, egoísmo mal gestionado, chantaje darwiniano económico y cuanta estupidez hay en el mundo empresarial. O quién sabe, igual existe la reencarnación  y Sun Tzu ha tomado la apariencia de Madoff en nuestros días. Quien sabe…

Para el caso, con decir que Sun Tzu era un general chino de siglo VI a. C es suficiente como introducción. Pero lo sorprendente de este general era la capacidad de generar frases lapidarias con un sentido común aplastante, que no sé porque me valen para el estudio de esta asignatura.

 Lo que me viene a la mente en primer lugar es que lo que decía este general se lo creía, lo cúal tiene su mérito estando acostumbrado uno a vivir en el mundo actual, en el que da igual lo que se diga, y si realmente se creen en ello, con tal de rellenar espacio y dar una imagen de intelectual por vía de la pesadez, e intentaba cumplirlo, a diferencia de lo que suelen hacer los generale… digo empresarios y estudiosos del mundo empresarial actuales.

Tanto el objetivo de Sun Tzu como el de cualquier empresario actual, bueno, malo o regular, es el mismo, que es de ganar. Lo que les diferencia, o eso me parece a mí tras releer el libro de Sun Tzu, es como se consigue, con qué  medios, con que inteligencia, con qué fines y sobre todo, con que ética. Pero ética no basada en el bien o el mal, sino en el hecho de la metáfora de que una victoria verdadera no está basada en la avaricia momentánea, sino en un desarrollo sostenible que la haga más rentable a largo plazo a base de réditos sostenidos.

 El objetivo final es triunfar. Pero la imagen del triunfo actual está basado, lo sé, soy un pesimista simplista, en ganar dinero, o por lo menos aparentar que se gana, con el fin de aparentar de una forma u otra: tener el chalet mas grande, ser el que más poder tiene para acojonar empleados autorrealizándose así, pertenecer a grupos privados donde uno se pueda fumar un puro diciendo gilipolleces ignorantes disfrazadas en filosofía empresarial de vanguardia, salir más en tv, ser presidente de un equipo de futbol o ejercer de Rey Salomón partiendo la edad de su ex esposa  dando, milagrosamente, como resultado estar emparejado con una nueva mujer con la mitad de años que la primitiva, que ha sido cegada por la madurez e inteligencia del sujeto, evidentemente no por su dinero… Por supuesto, todo ello embadurnado en una pegajosa apariencia de ética en los negocios, como si todo el aparente éxito se basara en juego limpio con la competencia, con los clientes y con los trabajadores. En definitiva, el éxito actual está basado en el fondo y no en la forma, en el de si robas, mientes, sobornas, aparentas, falseas cuentas, etc… miente, soborna, aparente, falsea cuentas, etc. mucho, de forma exagerada y niégalo, el éxito se basa en echarle mucha jeta de la forma más aparatosa posible. Que para eso se creó la presunción de inocencia. Veamos lo que decía Sun Tzu en unas pocas pinceladas de las muchas que tiene:

Aspectos generales:

  • “La guerra hay que considérala en función de los cinco factores fundamentales: influencia moral, las condiciones atmosféricas, el terreno, el mando y la doctrina”
  • “Todo el arte de la guerra está basado en el engaño”. El hecho de que lo reconozca marca un hecho diferencial.
  • “Ofrece un señuelo a tu enemigo para hacerle caer en una trampa; simula el desorden y sorpréndelo”
  • “ Si tu enemigo está unido, divídele”

La dirección de la guerra:

  • “ Si el ejercito emprende campañas prolongadas, los recursos del estado no alcanzaran”
  • “Al partir llevan consigo su equipo; para los víveres cuentan con el enemigo. De esta forma el ejército dispone de suministros en abundancia”.
  • “Donde se encuentra el ejército, los  precios son elevados; cuando los precios suben, las riquezas del pueblo se agotan. Cuando las riquezas del país se agotan los ciudadanos son abrumados con impuestos”.
  • “Cuando hay guerra es por el fin de saquear al enemigo porque se codician las riquezas”
  • “Una vez derrotado el enemigo, cuida bien a los prisioneros a fin de que puedan ser utilizados por nosotros”.

La estrategia ofensiva:

  • “Debes combatir la estrategia del enemigo, el que sobresale en las victorias sobre sus enemigos triunfa antes de que las amenazas de éstos se concreten, “combatid sus planes desde el principio”.
  • “El que es prudente y espera a un enemigo que no lo es, será el vencedor. “organiza un ejército invencible y espera el momento en el que el enemigo sea vulnerable”.
  • “Conoce al enemigo y conócete a ti mismo y, en cien batallas, no correrás jamás el más mínimo peligro. Cuando no conozcas al enemigo, pero te conozcas a ti mismo, las probabilidades de victoria o de derrota son iguales, y si en otro caso ignoras al enemigo y no sabes nada de ti, estás en peligro en cada batalla”.

Disposiciones (forma, aspecto o apariencia)

  • “Debes atacar en base a dos cosas: cuando tengas los medios suficientes, debes defender y cuando dispongas de medios más que suficientes, debes atacar. Con esto nos referimos más que nada a la preparación del ejército y a las armas que se piensan llevar”.
  • “En la antigüedad los que eran llamados expertos en el arte de la guerra ganaban a un enemigo fácil de vencer”.
  • “Debes conseguir una victoria sin divagaciones. Esto quiere decir que, haga lo que haga, tiene asegurada la victoria; vence a un enemigo ya derrotado. Por esto un ejército victorioso, lo es, mucho antes de entrar en combate porque su enemigo ya sabe a lo que se arriesga a luchar contra dicho ejército por la “fama” que ha cread”.

Energía (fuerza, influencia, autoridad).

  • “Un general debe saber escoger a sus hombres para la situación requerida para que así se aproveche mejor. Dice Li Ch’uang que “el valiente sabe batirse; el prudente, defenderse; y el sabio, asesorar. Así no se desperdicia el talento de nadie”.
  • “Una tropa bien dirigida, se puede rodar como un tronco y destruir todo a su paso, en cambio si no lo es, el tronco es cuadrado y se titubeará cada vez que de un paso, se detendrá”.

Cuando uno tiene una lista de libros recomendados, sobre los que tiene que elegir un par de ellos para dar su opinión, lo primero que se plantea uno es que tipo de tortura le  va a tocar sufrir por leerse libros recomendados por alguien del que no se sabe su gusto literario. Esto debe ser como el que está acostumbrado a conducir, odiando ir de copiloto, y de repente le toca hacer un viaje de 1000 km de copiloto con otra persona que no sabe como conduce. Como para este primer libro ninguno de la lista me ha seducido a primera vista, he optado por plantearme la lectura de un libro fuera de la lista, para cuya elección he utilizando la mayor de las simplicidades, sin prejuicios e intentando ir a la esencia de lo que estamos hablando en esta asignatura.

Veamos, la asignatura se llama “Estrategia y política de empresa”, en definitiva, yendo al grano y quitando todo el “forraje” de relleno, no digo que no sea necesario… líbreme Dios, pero en aras de la simplificación se puede resumir en, utilizando los medios que tiene uno, ganar a la competencia a toda costa, copando todos los territorios conquistables, aumentando, a ser posible, la eficiencia en la conquista plasmado en un aumento de la superficie anual en cifras de dos dígitos.

Una vez cumplido el objetivo anual el general tiene que repatriar los botines  en forma de dividendos, y en caso de que no se cumplan los objetivos, el general será cesado y retirado sin honores pero con una cuantiosa bolsa en forma de indemnización, además de lo que se ha ido procurando el mismo “sisando” de los botines en forma de bonus.

Tras estas reflexiones, el libro que me viene a le mente no tiene nada que ver, aparentemente, con ninguno de los libros recomendados. Tampoco tiene que ver, aparentemente, con el tema de la empresa. Tampoco tiene que ver, aparentemente, con la imagen que se quiere dar en el mundo empresarios de caballeros donde no hay tretas ni juegos sucios. Y, por supuesto, nada tiene que ver, aparentemente, el entorno en que se escribió el libro y los tiempos actuales. Como parto de la base de que desde que se escribió el libro o, por lo menos, se desarrollaron las enseñanzas que se plasman en él, no ha habido ninguna mejora genética en el ser humano haciéndolo más evolucionado que pueda deslegitimar su utilización, he optado por elegirlo, aunque quizás los estudiosos puristas de la empresa puedan catalogarlo como un acto de sacrilegio, merecedor de ser despedido con una nueva indemnización de -10 días por año trabajado, o de un suspenso por no centrarme en las nuevas enseñanzas, recurriendo a enseñanzas de hace 25 siglos. Vamos para allá… el libro elegido es “El arte de la guerra” de Sun Tzu.

 Me lo han recomendado, y sin que sirva de precedente, es realista como la vida misma.

 

Jajajaja, amen.

Tengo que reconocer  que me está entrando un gran complejo de estúpido.  Esto no es una eximente para que realmente no lo sea, pero simplemente no era consciente de forma tan traumática. Pero tras leerme varias interpretaciones sobre que es la innovación, los pasos a seguir para conseguir la excelencia empresarial, los grandes beneficios que tiene, que si hay que desterrar el miedo al fracaso, que si es la de crear ventajas respecto a productos anteriores que el cliente sea capaz de apreciar, que si tal que si cual, sigo sin encontrar una aplicación real, total, ni semitotal en ninguna empresa. No sé, quizás en algunas informáticas,  ufffffff… quizás en Apple, quizás en alguna que no es tan famosa, quizás en algún caso práctico de MBA, alguna brasileña en que los empleados  pueden decidir quedarse con la alfombra del jefe, etc. En España, ni coña, asumiendo que voy a quedar como que “… no aprecio lo de dentro… cuando lo de fuera es peor…”, etc., etc. Pero, por un lado conociendo empresas que tienen una altísima reputación como innovadores, por lo menos  en cuanto a imagen que quieren dar, y por otro lado la opinión que tienen gran parte de sus empleados en diferentes departamentos, y los productos que como consumidor veo, o sufro, sigo sin ver los beneficios de la innovación “real” más allá de la innovación “vendida” por la propia empresa como campaña de marketing.

Como  tras leerme buena parte de la teoría sobre qué es ser “innovador” me ha gustado el “producto” y yo quiero ser un “ser innovador”, ingenuo de mi, he decidido ser optimista, que por lo visto es el primer paso para conseguirlo, tener fe, que debe ser el segundo, y plantearme preguntas sobre lo existente y como mejorarlo sin tener miedo al fracaso. Cumplidos los dos primeros pasos, pasamos al tercer punto, cojo una hoja de papel, cual ejercicio de mejora personal, y me planteo reflexiones sobre como están las cosas:

  • Por todo lo que he leído, si hay una cosa asociada a la innovación, es el talento. Mas allá de que todavía no tengo muy claro que es el talento, me surgen dudas. Para que funcione la innovación ¿todo el mundo tiene que tener talento?, ¿Cómo se motiva a la gente que no tiene talento?, ¿se le engaña para que crea que lo tiene, cuando no lo tiene?, ¿se le despide por otro que tenga más talento?, en caso de que se pueda ¿se le forma para que tenga más talento?. A quien no tiene talento… dentro de un mundo globalizado en busca y captura del talento, ¿se le lleva a una residencia para falta de talento?.  ¿Cómo se motiva a alguien sin “talento”?.  Hasta ahora se tenía el concepto de talentosos, no sé, a Zinanes,  a Joselitos, a algún gran directivo, aunque su secreto fuera llevarse información privilegiada de su anterior empresa y machacar a los proveedores, etc, pero  ahora  que el talento es un requisito, no para triunfar, sino para sobrevivir, ¿Qué hacemos para quien no lo tiene?, ¿castas según el talento?, ¿Quién y cómo va a medir el talento?, ¿los resultados?… ¿a corto o a largo plazo?…¿en beneficios para la empresa?, ¿en satisfacción del cliente?, ¿en los bonus que se han llevado los directivos?.

 

  • La innovación, por lo visto, tiene mucho de inspiración a la hora de captar situaciones y encontrar mejoras. Pero, ¿se puede mantener un ritmo constante de innovación?, ¿hasta cuándo?, en caso de que no, ¿qué hacemos cuando no podamos ser suficientemente innovadores en el aspecto positivo de posibles mejoras?, ¿hacemos una involución y seguimos innovando hacia situaciones peores, porque la innovación es positiva en sí mismo, por encima de los resultados?.

 

  • Ahora mismo, el gran referente económico, es China, con crecimientos por encima del 10% año tras año. Salvo excepciones, sus crecimientos están basados en exportaciones de productos de poco valor añadido con precios muy bajos por los bajos sueldos de su mano de obra, gracias a su grandísima oferta. Si China hubiera partido de la innovación en vez de los productos de bajo valor añadido y de copias de patentes y tecnología, hubiera llegado ahora donde esta, ¿estaría por encima de su nivel actual?, ¿por debajo?.  Si partimos de la base de que, por lo menos hasta ahora en esta etapa, a China le va bien con su modelo, con crecimientos superiores en su “PIB” que los paises “innovadores”, que es como por lo visto se mide ahora todo, ¿llegaremos a la conclusión de que el modelo a seguir e “innovador” es tener niños a toda costa para producir barato como en las economías agrarias?.

 

  • ¿Por qué en google si pongo ejemplo+ empresas+innovación+fracaso, no me sale ningún ejemplo?. Es posible que solo se diga que una empresa es innovadora  si ha triunfado, o da esa imagen. ¿No sería más justo medir las innovaciones la fase de ejecución, y posteriormente ver si han tenido éxito o no mirando los resultados?.

 

  • ¿Se puede forzar o crear la innovación?.

 

  • Si todas las empresas que innovan, consiguen ventajas competitivas, la gente trabaja más contento, etc, etc.  ¿Por qué no todas las empresas innovan si tiene el éxito garantizado?, ¿sus directivos son estúpidos?, ¿son masoquistas?.

 

Vaya, no sigo, que creo que me he pasado con el ladrillazo. Es lo que tiene estar un rato de estar de muerto viviente en el trabajo. Quien me quiera pedir daños y perjuicios por haberse leído todo y tenga secuelas, que me lo diga, que le pago un café en algún sitio innovador…

Si hay algo que me parezca realmente  innovador, donde hay que tener capacidad, y ganas, de observar todo lo que nos rodea, donde hay que desarrollar el ingenio para sacar el contexto poco ortodoxo de casa situación, donde el éxito y el fracaso se mide con tremenda inmediatez a través de la satisfacción del “cliente” a través de una sonrisa, donde no suelen haber “pertubaciones” en forma de intercambios monetarios óptimos, que luego nunca son óptimos ni de cerca, y lo mas importante, nunca pasan de moda, son el sentido del humor en general, y los chistes en particular. Por tanto, de vez en cuando, pondré algún chiste o algo que me parezca realmente gracioso. Ahí va el primero, que lo acabo de descubrir hace un rato:  innovación+humor.

Graciosisimo. Además da para el análisis de otra entrada: innovación vs prejuicios y reminiscencias culturales. Bueno, creo que esto pega más en otra asignatura el viernes a última hora.

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